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El concepto ‘reloj suizo’ casi ha llegado a sonar a pleonasmo en nuestros oídos. Pocos países del mundo han conseguido vincular su nombre al de un producto de lujo de una manera tan poderosa e íntima. Casi todas las marcas que un aficionado pueda enumerar de memoria (Rolex, Patek Philippe, Audemars Piguet, Tag Heuer, Longines, Omega, Oris…) han nacido en el país de Heidi y Guillermo Tell. Basilea y Ginebra albergan las mejores ferias de relojería del planeta (o, al menos, solían hacerlo) y el prestigio de su sello ha sobrevivido -y nunca mejor dicho- al inevitable paso del tiempo.