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Tras su abdicación en 2014, una de las primeras cosas que hizo el Juan Carlos I fue viajar a la República Dominicana, invitado por los Fanjul, una familia de origen español que había hecho fortuna en Cuba con la caña de azúcar y que tuvo que exiliarse tras la revolución castrista. Los Fanjul son propietarios del exclusivo complejo turístico Casa de Campo, en La Romana, donde tienen una gran mansión y donde está previsto que el monarca emérito pase su retiro tras decidir abandonar España ante «la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi privada privada».