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La entrevista con Isabel Celaá (Bilbao 1949) concertada en marzo, se tuvo que un aplazar por la pandemia y se celebra, al final, robándole una hora al único descanso familiar -de apenas unos días- que va a tener este verano y haciendo malabares, en su agenda de vértigo, hiper saturada y casi imposible para el común de los mortales, con el comienzo de curso. «Voy a salir fuera de Madrid pero estaré a poca distancia para regresar al despacho rápidamente si se me necesita», dice.Y si de muestra vale un botón este mismo lunes es «Ministra de jornada» por lo su descaso ha sido corto. Cuando le preguntas, abiertamente, que le quita el sueño a la ministra de educación dice sin pensarlo un minuto que el curso escolar pueda ser presencial, fluya con seguridad, y permita preservar sobre todo la salud de la comunidad educativa.No se le cae de boca la expresión «calidad de la enseñanza» y no es de extrañar teniendo en cuenta que mucho antes de que Pedro Sanchez le llamara para asumir la cartera de Ministra de Educación y Formacion profesional tenía una amplia experiencia de tres décadas en gestión política, casi siempre en el ámbito educativo. De hecho antes de dar el salto a la política nacional fue consejera de educación con Patxi López y ha desarrollado una intensa trayectoria académica. Es licenciada en filología inglesa, filosofía y derecho y trilingüe. Habla inglés (incluso ha publicado ensayos de poesía en esa Lengua) y además es «euskaldunberri» es decir aprendió euskera de mayor pero lo maneja con solvencia.Sus amigos dicen que es una mujer culta, seria y rigurosa, trabajadora hasta la extenuación, de esas que crece en las distancias cortas y que cuando se pone manos a la obra es un torbellino imparable.Es plenamente consciente de la responsabilidad que conlleva garantizar que «la vuelta al cole» sea segura y tal vez por eso tiene un discurso claro y nítido para evitar equívocos «tenemos 27.000 centros educativos pero no hay 17 reinos de taifas en educación, las medidas son las mismas para todos y pasan preservar las recomendaciones higiénico sanitarias». Dice que «el rey Juan Carlos no huye de nada porque no está inmerso en ninguna causa y lo relevante es que está a disposición de la justicia si así lo requiere». Afirma que el debate sobre el modelo de Estado está en la sociedad española hace tiempo pero «lo que importa es que el gobierno está en su trabajo constitucional y todas sus actuaciones se inscriben en el ordenamiento jurídico». Reconoce la discrepancias ideológicas con Podemos pero resalta que los acuerdos con ellos están siendo eficaces para la ciudadanía.