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El recargo desde el pasado 1 de julio de un nuevo impuesto del Ayuntamiento de Barcelona sobre los residuos que es de aplicación a través del recibo del agua ha generado tal número de quejas de los ciudadanos que Agbar (Aigües de Barcelona), encargada del suministro, ha iniciado una campaña y modificado sus recibos para mostrar a los clientes que los gravámenes municipales se llevan el 35% de lo que pagan.