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El año 2020 ha sido excepcional en muchos sentidos, y los efectos de la crisis sanitaria y económica actual, provocada por la pandemia de covid-19, se extenderán en el tiempo. Una de las principales consecuencias de la profunda crisis aflorará entre los meses de abril y junio del próximo año, cuando se tenga que presentar la declaración del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF). Será entonces cuando los contribuyentes comprobarán que la diversidad de situaciones personales vividas en los últimos meses tiene una incidencia en el impuesto que deberán pagar. Estas son las consideraciones que deben considerar para estar preparados y evitar las sorpresas.