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El Estado se garantiza ingresar dividendos en todo momento con la absorción de Bankia por parte de CaixaBank, algo que no estaba asegurado del todo si el grupo nacionalizado hubiera seguido en solitario o se hubiera elegido otro compañero de viaje. Para el grupo de origen catalán es una «prioridad» el reparto de ganancias entre sus accionistas, ya que es una fuente esencial para nutrir de recursos las inversiones en Obra Social de su socio mayoritario, la Fundación laCaixa. Esta institución, que controlará el nuevo campeón nacional si fructifican con éxito las negociaciones, destina unos 500 millones al año a proyectos benéficos.