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Cuando Internet aún no había penetrado en cada hogar y antes de que llegase el boom de las plataformas de vídeo bajo demanda, Blockbuster dominaba el mercado audiovisual. Con más de 9.000 establecimientos en todo el mundo, esta cadena estadounidense consiguió que los fines de semana se hiciera de lo más habitual entrar en uno de sus locales para alquilar alguna película. Sin embargo, el mercado evolucionó hasta hacer desaparecer uno a uno todos sus establecimientos… salvo uno. En Oregón (EEUU), el último Blockbuster en pie ha decidido anunciarse en Airbnb para ofertar una noche de total alquiler de sus paredes y barra libre de todas las películas, series y videojuegos que quedan entre sus estanterías.