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La sentencia del Tribunal Supremo que certifica que los repartidores de Glovo son falsos autónomos ha abierto definitivamente la puerta al Gobierno para endurecer la legislación y establecer la obligatoriedad de una relación laboral. Aunque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se ha pronunciado en sentido contrario, si los planes de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, salen ahora adelante tras lo dictaminado por el Supremo, el problema será otro. José Luis Zimmerman, director general de la Asociación Española de Economía Digital (Adigital), advierte de que «los restaurantes y comercios se pueden quedar sin repartidores y eso, además, en un momento especialmente delicado, cuando se están extendiendo las restricciones por la pandemia».