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La escalada de tensión entre Reino Unido y la Unión Europea ha desembocado en un ultimátum por parte de Bruselas, que ha perdido la paciencia ante la pretensión de Londres de vulnerar partes del tratado que había materializado su divorcio el pasado 31 de enero. La Comisión ha dado al Gobierno británico hasta final de mes para enmendar los aspectos de la controvertida Ley de Mercado Interno que quebrantan lo establecido en el Acuerdo de Retirada, o de lo contrario, no solo dará por concluida la actual negociación de la futura relación, sino que llevará a la segunda economía europea a los tribunales e impondrá costosas sanciones financieras.