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Repsol está pendiente del visto bueno del Gobierno ecuatoriano al acuerdo alcanzado con la canadiense New Stratus Energy para venderle sus activos en el país por poco más de cuatro millones de euros -cinco millones de dólares- y abandonarlo, después de casi 30 años de actividad allí. Con escaso valor para la empresa -están amortizados-, la medida responde a su política de reducir su presencia internacional.