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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez intentará hasta el último momento no emprender el mismo camino al que se vio obligado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en mayo de 2010, ante una situación fiscal que se complica cada semana que pasa. Los últimos registros de ejecución presupuestaria que revelan un desplome de la recaudación y un aumento sin precedentes del gasto público, unidos a los malos datos de coyuntura macroeconómica, la imposibilidad de que se conceda anticipo alguno del nuevo Fondo de Recuperación y Resiliencia europeo (los 140.000 millones a los que optaría España) y las necesidades financieras que se acumulan a final de año, harán muy difícil que el Gobierno pueda mantener la actual hoja de ruta, teniendo que asumir una moderación en las pretensiones de Pedro Sánchez y en las de su socio de Gobierno.